El vigente campeón mundial dominó la carrera con una solvencia casi pasmosa, como ya hiciera la pasada temporada, dejando a todos con la sensación de que el australiano aún tiene algo que decir este año en el Mundial. Los cambios realizados en la electrónica y algunos otros componentes de su Ducati Desmosedici tras el Gran Premio de Cataluña se han mostrado plenamente acertados y han abierto el camino en la evolución de la moto ganadora de la pasada temporada y eso se dejó notar casi desde el principio en Donington Park. Seguro que el nerviosismo y la inquietud ha vuelto a campar por los talleres de Yamaha en donde hasta hace poco descansaba plácidamente el italiano Valentino Rossi, crecido tras sus victorias consecutivas de China, Francia e Italia y sus segundos puestos de Cataluña y ahora en Donington Park. Ducati ha hecho bien su trabajo y, cuando todavía no se ha llegado al ecuador del campeonato han demostrado que están en condiciones de plantar batalla a todos sus rivales, en particular al más fuerte de todos ellos, Valentino Rossi, quien en Donington Park volvió a ganarle el corto duelo cuerpo a cuerpo al que se tuvo que enfrentar con Daniel Pedrosa. El piloto español superó por dos veces en la frenada de final de recta al siete veces campeón mundial, pero la primera vez se lo devolvió sin pestañear y, en la segunda, la "colada" del triple campeón mundial español le relegó a la que habría de ser la tercera plaza definitiva en la prueba británica y, lo que es peor, hizo sonar la "vocecita" interior del piloto de Castellar del Vallés, que ya no volvió a inquiera a Valentino Rossi. Jorge Lorenzo fue el encargado de poner la nota de color y positiva de la cilindrada. Sus miedos y temores de entrenamientos, con el claro objetivo de no sufrir una nueva caída, le relegaron a la penúltima plaza de la formación de salida y, desde ahí, "por fuera" nos deleitó con una espectacular, efectiva y efectista remontada hasta la sexta plaza. El mejor Lorenzo dejó claro que, cuando se le "cruzan los cables", su comportamiento maravilla a todos. Alvaro Bautista también volvió a evidenciar su enfado con la victoria y, una vez más, por culpa del italiano Marco Simoncelli, quien volvió a actuar con patente de corso en el inicio de la última vuelta, en el que literalmente se tiró sobre la trazada del español y ambos le entregaron la victoria en bandeja a Mika Kallio, quien quizás presagió que algo semejante podía ocurrir y se quedó en todo momento expectante ante el enfrentamiento de sus rivales. "Cuco" donde los haya, Mika Kallio acertó y salió de Donington Park más líder del cuarto de litro. El relevo generacional parece estar pidiendo a gritos su entrada por la puerta grande en el mundial de velocidad y en los 125 c.c. Dos jóvenes de escasamente quince años, Scott Redding y Marc Márquez, hicieron las delicias de todos los aficionados, que en cifra de récord acudieron por primera vez al obsoleto trazado de Donington Park -cuando el colapso de tráfico se lo permitió- para ver la primera victoria de un inglés en el circuito de Donington Park, en el que el mejor resultado de un lugareño había sido la sexta posición de Kris Galatowicz en 1988. EFE
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